SINOPSIS

Una abuela se encuentra completamente sola. Cuenta los días para que sus nietos vengan a visitarla y así su vida tenga sentido.

María Elena Bañuelos en la obra "Ya es hora"
María Elena Bañuelos

Ya es hora
Una obra de María Elena Bañuelos
La Nave Teatro · Tijuana, Baja California

La espera como territorio escénico

Hay preguntas que el teatro hace mejor que cualquier otra forma. Ya es hora es la pregunta más sencilla y más devastadora: ¿cuánto tiempo falta para que lleguen?

Una abuela da vueltas por su casa. Revisa el tarro de dulces que guarda para sus nietos. Cuenta los días. Las horas pasan, luego los días, y la espera se vuelve eterna.

María Elena Bañuelos construyó esta obra  desde sus propias experiencias como abuela y desde los relatos que fue recogiendo de amigas y familiares. No es una obra autobiográfica, pero tiene la verdad de las cosas que sí ocurren, que ocurren todos los días, en casas que nadie visita con suficiente frecuencia.

De cuatro minutos a obra completa

Ya es hora comenzó siendo un texto de cuatro minutos, escrito en un taller de La Nave Teatro donde los participantes debían crear sus propios monólogos breves. Formó parte de un ensamble de cinco piezas presentadas en un café — ese espacio íntimo y sin pretensiones donde a veces nace el teatro más honesto.

La profundidad del tema no cabía en cuatro minutos. Bañuelos fue agregando capas: situaciones que observó, conversaciones que escuchó, momentos que reconoció. Hasta que la pieza dejó de ser un ejercicio y se convirtió en una obra. Hasta que la abuela dejó de ser un personaje y se
convirtió en alguien que el público reconocía sentado en la primera fila.

En junio de 2024 la obra fue presentada en el Segundo Festival de Monólogos Paco Mufote, uno de los espacios más significativos de la escena independiente de Tijuana. Más tarde, en noviembre de ese mismo año, se presentó como obra completa en el Instituto de Servicios Culturales — el debut oficial de Bañuelos como dramaturga.

El cuerpo que espera

Bañuelos entra al escenario cojeando, con la espalda encorvada. No es solo una abuela: es la memoria viva de quienes siguen esperando un gesto de cariño, una llamada, una visita. El cuerpo se dobla, pero también lo hace el corazón.

Su actuación es contenida — sin efectismos, sin subrayados innecesarios — y por eso conmueve más. La reseña de Joaquín Cariño describió el resultado con precisión: la función terminó con aplausos prolongados y varias personas visiblemente conmovidas, algunas llorando al verse reflejadas tanto en el personaje de la abuela como en el hijo ausente.

Ese espejo doble es el logro mayor de la obra: no apunta solo hacia los que esperan sino también hacia los que hacen esperar. Nadie sale indemne.

Más allá de la vejez

Ya es hora no es solo una obra sobre la soledad en la vejez. Es una obra sobre el tiempo que no devolvemos.

El título lo dice todo: ya es hora de llamar, de visitar, de decir lo que no se dice, de pedir el perdón que nadie pide porque se asume que los hijos son los únicos que deben pedirlo. Bañuelos propone algo más incómodo: que los padres también cometen errores, que la reconciliación es una tarea de todos los involucrados, que el amor en la familia no es un derecho adquirido sino algo que se construye y se puede perder.

Estar vivo no es solo respirar. Pueden doler las caderas y pesar los años, pero el afecto que damos y recibimos es medicina. No borra el paso del tiempo, pero le da sentido. Cuando dejamos de recibir amor y solo nos queda esperarlo, lo que queda es una llama frágil que no sabemos si durará hasta el final.

La dirección de Alan Márquez Lobato

La dirección de Márquez Lobato construye una atmósfera íntima que le da al monólogo el espacio para respirar sin apresurarse. No hay espectacularidad en el montaje — hay precisión. Cada silencio está medido, cada movimiento tiene peso. La abuela no está sola en el escenario: está acompañada por una dirección que confía en ella y en el público.

Tras la función de noviembre de 2024, Bañuelos y Márquez Lobato dialogaron con el público, escucharon sus emociones y respondieron preguntas — ese gesto de apertura que es también parte del lenguaje de La Nave Teatro.

── Ficha artística ──

Texto e interpretación: María Elena Bañuelos
Dirección escénica: Alan Márquez Lobato
Compañía: La Nave Teatro

Sobre la intérprete:
María Elena Bañuelos, originaria de Chapala, Jalisco, es actriz con trayectoria en teatro y audiovisual. Ha participado en Coyote (2021), An Agitated Wind (2024) y La Loca No Tiene Con Quién Platicar (2022). Integrante de La Nave Teatro desde 2019.

Espacios de presentación:
La Nave Teatro, Tijuana
Segundo Festival de Monólogos Paco Mufote
Instituto de Servicios Culturales (ISC) Tijuana

Temporadas: 2019 · junio 2024 · noviembre 2024